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Ecologistas consideran como una amenaza a la Amazonia fusión de ministerios de ambiente y agricultura

La decisión del nuevo presidente electo Jair Bolsonaro de fusionar los ministerios de Agricultura y de Medio Ambiente puede ser una muy mala noticia para el futuro del planeta, según advierten todos los organismos brasileños dedicados a la protección medioambiental.

En un momento en el cual Brasil –el mayor exportador mundial de carne, soja y otras materias primas alimentarias– busca formas de salir de su estancamiento económico, la fusión de los ministerios es un indicio de que el nuevo gobierno va a elegir la “producción a toda costa”, dijo Paulo Amaral, de Imazon, un instituto de análisis de Belem, en la desembocadura del río Amazonas. Un nuevo estudio calcula que el programa de desregulación medioambiental de Bolsonaro supondrá más que duplicar el ritmo de la desforestación en Amazonia en los próximos diez años.

El presidente electo es un estrecho aliado de la llamada bancada ruralista, un grupo de diputados en el Congreso que responden a los intereses del lobby agroindustrial, dominado por los grandes productores de soja y carne. Estos dos productos –junto con la minería– son los más directamente relacionados con la deforestación de la Amazonia, principalmente en el estado de Matto Grosso, en la frontera sur de la selva amazónica.

Bolsonaro anunció en su campaña electoral que relajaría la legislación de protección medioambiental en Brasil, que es bastante amplia, aunque el grado de cumpli-mento sea bajo. Bolsonaro quiere reducir la presencia de oenegés en la valoración del impacto medioambiental, así como dar marcha atrás en el reconocimiento de territorios indígenas, en los que la deforestación es mucho menor que en el resto de la Amazonia.

Según el citado estudio, realizado por científicos de universidades europeas y de Estados Unidos, así como del Instituto de Investigaciones Espaciales (la NASA brasileña), y publicado la semana pasada, “si se implementan todas las medidas del programa de Bolsonaro en el área de medioambiente, la deforestación en Amazonia llegará a 25.600 kilómetros cuadrados de árboles destruidos al año”. Eso supone un aumento del 268% respecto a este año. Durante los años de los gobiernos de Luis Inácio Lula da Silva (2003-2011), la deforestación cayó un 83%, desde los 27.772 kilómetros cuadrados destruidos en el 2005 a 4.575 kilómetros cuadrados en el 2012, según ese estudio.

El impacto para el cambio climático de esta desaceleración importante de la desforestación en Amazonia –considerado el pulmón del planeta, ya que absorbe CO2y contrarresta el efecto invernadero– fue enorme. Las emisiones de CO2de Brasil se desplomaron un 63% entre el 2005 y el 2012. Aunque el ritmo de deforestación subió en los primeros años de
gobierno de Dilma Rousseff , la presidenta se comprometió a reducir emisiones en un 43% antes del 2030, tras firmar el acuerdo sobre cambo climático de París en el 2013.

Con información de La Vanguardia 

 

 

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