Perspectiva Ambiental: Cómo influye la Educación Ambiental

¿Por qué para algunos, temas como “la siembra de plantas” o “el reciclaje”, representa un medio de recreación fundamental para el aprendizaje dentro de las escuelas pero para otros, representa penalización por sus acciones? Es sorprendente notar como para algunos individuos, en este caso niños, se entusiasman en prácticas que para otros individuos, en este caso adultos, les es impuesto como sanción por el pago de sus delitos ambientales ¿qué hace la diferencia? ¿La edad? ¿La educación?

Aunque de manera simple, podamos señalar que es la segunda opción, la educación que debe tener el individuo sobre el ambiente o la naturaleza, va más allá de un conocimiento teórico de saber o no saber una cosa; hablamos de un aspecto que explica la diferencia entre la perspectiva de una persona con respecto a otra.

Todo Parte del Corazón del Hombre

Depende de cómo esté nuestro corazón, así van a ser nuestros pensamientos y nuestra capacidad para discernir y entender. Así como sea nuestra capacidad para discernir y entender, así será nuestra manera de estudiar, gestionar, planificar y utilizar los recursos naturales y el territorio.

Como explicación de lo anterior, tomando el ejemplo inicial, la persona a la cual se le ordena “repoblar con individuos de la misma especie u otros árboles adecuados y a satisfacción del órgano rector en materia forestal, los sitios donde hubieren talado, desmontado, rozado o quemado.1, puede tener años aportando para el financiamiento de proyectos ambientales comunitarios; ante esto, debería tal vez la autoridad competente reconsiderar aplicar otra medida.

Pero aun así me dirás ¿cómo puede alguien que provee para el desarrollo sustentable, cometer delitos ambientales? Aunque parezca algo ilógico, es posible. Recuerdo que para una encuesta socio-ambiental que realicé en la universidad como parte de mi servicio comunitario, al preguntar por los desechos en las instalaciones, me sorprendía al escuchar en palabras de una estudiante esta respuesta “bueno en verdad si sé que no debería echar la basura en el piso, pero es que lo hago como algo automático”. En este caso al hablar de “basura”, se hace referencia a papeles, envoltorios de comida, vasos y pitillos plásticos, más que todo.

Esto demuestra que no podemos resumir la educación sobre el ambiente, a algo netamente teórico o como sólo “un buen hábito”, la educación ambiental debe enmarcarse en que desde el interior del individuo, se refleje la convicción de que lo que realizo en mi entorno, me lo estoy haciendo también a mí mismo/a y sí, la educación ambiental desde la infancia es primordial, pero hay que tener cuidado de no dejarlo como un asunto de “teoría aprendida” sino de “verdad internalizada”.

Desaprender lo aprendido

En reiteradas ocasiones cuando me encontraba en el autobús, en uno de los asientos cerca de donde yo estaba sentada (o parada), veía como una mujer arrojaba por la ventana algún papel o plástico de una golosina que se iba comiendo por el camino, en presencia de un niño/a que la acompañaba, podría haber sido su mamá, su tía o alguna representante no lo sé, pero esta es la cuestión, en un futuro cercano o lejano al ir creciendo ese/a niño/a ¿cómo decirle que no tire basura en la calle, que no comercialice especies silvestres, que no contamine el río por su actividad industrial, que no corte los árboles por diversión, etc.?

Quizás sea con el hecho de que en una única oportunidad, logré ver estando en otro autobús, cómo una mujer desde su asiento lanzaba un envoltorio de caramelo cerca de la ventana y el viento hizo que éste cayera en la cara de la persona que iba sentada detrás de ella ¡sorprendente! ¡De no haber visto eso, hubiese pensado que sería demasiada casualidad! Al contrario, cuando detallé la clara intención de la mujer por botar la envoltura a través de la ventana, como con una intuición pensé “capaz que le cae a la gente de atrás” ¡y zas! Así fue.

Si pudieras haber visto la expresión de molestia e incertidumbre en el rostro de la persona sentada detrás, hubiese sido quizás una buena oportunidad para reírte o de verdaderamente sentir indignación por esa persona pero, ¿cómo poder intuir también si acaso esa misma persona, hizo algo similar creyendo “que tal acción”, no iba a repercutir sobre ella más adelante?

Pues sí, como ambientóloga, te comparto que a pesar de esto, tengo la convicción de que una persona por “muy adulta que sea”, puede cambiar su perspectiva en su trato con el ambiente natural si y sólo si, sucede en ella un cambio que tocando su corazón, haga que se manifieste un despertar de conciencia hacía un asunto que para otra persona, a estas alturas ya considera como algo “obvio” en la actualidad.

Y tú, ¿de qué manera considerarías que la educación ambiental, puede impartirse para producir la convicción interna de valorar y respetar la naturaleza?

Por

María Andreina González Trenard.

Licenciada en Ciencias Ambientales (Ambientóloga).

 

Referencias: 1Ley de Bosques. Gaceta Oficial Nº 40.222 del 06 de agosto de 2013.

 

Foto de Portada: Asociación Mundial para el Agua y UNICEF. Desarrollo Resiliente al Clima, 2014, portada.

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